¿Dónde quedó la épica?

5 Octubre 2009 por Sergio Correa Espinosa

Columna publicada en www.elkambio.cl

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El próximo 5 de octubre se cumple un nuevo aniversario del plebiscito que terminó con la dictadura militar. Aquel día la Concertación de Partidos por el NO (nombre original del actual pacto “Concertación y Juntos Podemos Más Democracia”), obtuvo el 55.99% de las preferencias en contra de que el General Pinochet continuara en La Moneda.

Han transcurrido 21 años del evento que inició el retorno de Chile a un régimen democrático, tiempo en el cual la Concertación ha gobernado al país durante cuatro períodos consecutivos, consolidándose como una de las Alianzas más importantes de nuestra historia republicana.

Eran tiempos en que el contexto político llamaba a movilizarse, adherentes del SI y del NO llenaban el espacio público en manifestaciones de miles de personas, las franjas televisivas son por lejos las más recordadas, los líderes políticos eran venerados, su palabra era escuchada y respetada, existía la sensación de que el voto valía, ir a las urnas no era una perdida de tiempo.

Después de más de dos décadas, estamos en presencia de un nuevo Chile, un Chile que perdió el respeto por sus autoridades e instituciones, que no confía en los partidos políticos, que no se inscribe en los registros electorales y que pide a gritos la aparición de nuevas figuras, porque quienes ocupan la mayoría de los escaños en el Congreso y las directivas políticas, están ahí desde esa época y más.

Los políticos de antaño, que alguna vez lucharon por ideales y gestas históricas, se quedaron pegados en esa lógica binaria que les impuso el plebiscito del 88. Eres del SI o eres del NO, eres Pinochetista o eres Allendista. No han asimilado y comprendido que Chile cambió, que lo que convocaba en ese entonces ya no existe.

La épica desapareció  y todavía no hay nadie que la pueda hacer carne, los actuales candidatos a la presidencia serán votados por una gran mayoría de chilenos como el “mal menor”, mas que por una real convicción de que es la persona que llevará a Chile a las grandes ligas. Si realmente tuviéramos nuestro “Obama”, muchos más jóvenes se hubieran inscrito para votar.

Marco Enriquez-Ominami podría representar el cambio generacional, sin embargo esto no se trata de más o menos canas, sino que de una nueva manera de hacer política, una abierta y participativa, que sea liderada por personas que no carguen con el lastre afectivo de los últimos procesos y que por ello inspiren confianza en la ciudadanía. ME-O todavía no ha sido claro en que gobernará con los más capaces, en donde los Girardi, los Vidal o los Escalona no tienen cabida.

Son muchas las reformas que podrían contribuir a darle aire fresco a nuestra política: inscripción automática y voto voluntario; modificar el obsoleto sistema binominal, útil en un principio pero excluyente en la actualidad; participación ciudadana en los gobiernos regionales, descentralización efectiva, etc, etc.

Pero falta aquello que movió multitudes hace 20 años, que las cosas mejoren no es solo responsabilidad de quienes nos gobiernan, se necesita del compromiso ciudadano en la correcta implementación de las políticas públicas, tenemos derechos y deberes por lo que no podemos quedarnos sentados pifiando desde la galería eternamente. El plebiscito de 1988 lo ganó la ciudadanía, solo falta la épica.

 

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¿Debate o Conferencia?

24 Septiembre 2009 por Sergio Correa Espinosa

Debate

Lo de anoche en TVN demuestra que no estamos acostumbrados a debatir en serio. Llevamos meses escuchando a los candidatos invitándose mutuamente a debatir, tuvieron su gran oportunidad y la desaprovecharon. Es cierto que el formato quizás no era el mas apropiado, pero lo conocían con anterioridad, pudieron prepararse y aún así vimos algo mas parecido a una conferencia de prensa que a un debate presidencial.

Las únicas instancias de debate fueron con ataques personales de los dos candidatos más fuertes, no solo faltos de contenido si no en el módulo de preguntas del público. Por primera vez en la historia se abrió un espacio para que el ciudadano hiciera sus preguntas, para que éstas simplemente fueran ignoradas por los presidenciables.

Vimos una primera parte de discursos preparados y ensayados con nada de confrontación de ideas, por mas que el moderador los invitaba a debatir, los candidatos se limitaron a exponer sus temas sin escuchar lo que decían los contendores. Los 30 segundos de réplica los utilizaron para complementar su idea anterior sin enfrentar las propuestas de la competencia.

Recién pasada la mitad del programa vimos enfrentamiento, pero del malo. Acusaciones de poca transparencia y tergiversar la verdad marcaron la pauta, diferencias de programa de gobierno parece que quedarán para la próxima.

En el desglose vimos a un ME-O calmo pero muy preocupado de sus apuntes y de no pasarse en el tiempo, intentando vanamente ser incorporado en la discusión de los dos grandes. Asumió que esto era un show de TV y transmitió su mensaje sin contestar lo que se le preguntaba, su mejor momento fue cuando habló de los operadores políticos.

Piñera partió como caballo inglés y terminó pésimo, tenso y descolocado ante las acusaciones de Frei, se notaba el esfuerzo por controlar sus tics. Su intervención final lo mostró un poco mas suelto y junto con Arrate fueron los únicos que explicaron porqué quieren gobernar Chile.

El Senador Frei parejo y fome, el exceso de preparación le jugó en contra. Incluso cuando emplazó a Piñera se notó la pauta, cuando tuvo que replicarle se confundió y terminó cambiándole el nombre a Transparencia Internacional.

Dejo para el final a Arrate, por lejos el más sólido. Es cierto que no tenía nada que perder, pero con una serenidad absoluta transmitió su mensaje a la izquierda más dogmática, esa de políticas añejas y trasnochadas. Fue el único candidato que aprovechó su tiempo y que respondió lo que se le preguntaba.

Mención aparte para el moderador excesivamente largo en sus preguntas y para las barras bravas, que no estuvieron a la altura de un debate presidencial. Esperemos un próximo debate para saber si aprendieron de éste. (Si es que los candidatos están dispuestos a debatir de verdad y el formato permite que se interrumpan entre ellos).

¿Así queremos Chile?

11 Septiembre 2009 por Sergio Correa Espinosa

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Esta semana, dos parlamentarios de la Alianza, se encargaron de recordarnos lo peor de lo nuestro. Por un lado la Senadora Matthei calificó el programa presidencial de Frei, de “pobre, lamentable, estúpido y ridículo”, por el otro, el Diputado Moreira propone establecer “toque de queda” para el 11 de septiembre.

Las calificaciones de la Senadora no resisten mayor análisis. Los programas de cada uno de los candidatos sin duda tendrán reparos, lo importante es hacerlos con altura de miras, contenido y fundamentos. Con ésto, lo que Matthei hace es quitar cualquier posibilidad de que su crítica sea tomada en serio.

En un intento por darle contenido a sus críticas dice: “le gusta repartir y repartir subsidios, porque ellos creen en el clientelismo y piensan siempre en una economía súper paternalista, en que el papá fisco empieza a regalar a unos sí y a otros no”, pero no dijo nada cuando Piñera propone un bono de $40 mil. Entonces la sensación que queda, una vez más, es que todo lo que provenga del bando contrario debe ser atacado, y eso corre para ambas coaliciones, era cosa de escuchar al Senador Escalona refiriéndose al programa de Piñera.

Dos días después, aparece el Diputado Moreira solicitando volver unos cuantos años en el tiempo, con la propuesta de establecer toque de queda para la noche del 11 de septiembre, además de criticar a la Concertación por la incapacidad de reprimir los actos de violencia. Pareciera que al Diputado se le olvida que el tiempo de coartar las libertades de los chilenos terminó hace rato.

El desafío no está en que los actos de violencia desaparezcan, si no en que Chile logre de una vez por todas una reconciliación definitiva, el resto viene por añadidura, declaraciones de éste tipo, lo único que hace es aumentar nuestras divisiones.

Un Chile optimista y esperanzador, esa es la propuesta de la Coalición por el Cambio para el futuro de nuestro país. Sebastián Piñera se esfuerza a diario por transmitir un mensaje positivo, la última encuesta CEP demostró que lo está logrando, subiendo en casi todos los atributos positivos.

Que alguien le avise entonces a todos aquellos que insisten en quedarse en el pasado, que la intención de su candidato es mirar para adelante, el Chile en el que viven Matthei y Moreira, no es el que al menos yo quiero.